2
Después de eso, David mandó reunir a los extranjeros que había en la tierra de Israel, y escogió algunos de ellos como canteros, para que labraran piedras y edificaran la casa de Dios.
3
Preparó también mucho hierro para los clavos y las bisagras de las puertas, y mucho bronce y madera de cedro.
4
Y es que los sidonios y los tirios habían traído a David abundante madera de cedro.
5
Entonces dijo David:
«Salomón, mi hijo, es todavía un niño de tierna edad, pero la casa que debe edificarse al Señor tiene que ser una obra excelente, de gran renombre en todo lugar. Así que voy a prepararle todo lo necesario.»
Y antes de su muerte, David hizo abundantes preparativos.