1 Éstas son las últimas palabras de David, el hijo de Yesé. Así se expresó el dulce cantor de Israel, el hombre exaltado y ungido por el Dios de Jacob:
2
El espíritu del Señor ha hablado por mí;
ha usado mi lengua para comunicar su palabra.
3
Así ha dicho el Dios de Israel;
así me ha hablado la Roca de Israel:
«Un hombre justo y temeroso de Dios
establecerá su reino entre los hombres.
como el sol brillante de un claro amanecer,
¡como la lluvia que hace renacer la hierba!
5
Así tratará Dios a mis descendientes,
porque él ha hecho conmigo un pacto eterno;
todo está estipulado, y será cumplido.
¡Dios siempre me dará la victoria
y dará cumplimiento a mis deseos!
6
Los malvados son como espinos sin raíz,
que nadie se atreve a levantar del suelo,
7
pero que si alguien quiere tocarlos,
lo hace con una espada o una lanza
y les prende fuego hasta consumirlos.»