1
Después de la muerte de Saúl y Jonatán, David fue a consultar al Señor y le preguntó:
«¿Debo ir a alguna de las ciudades de Judá?»
Y el Señor le dijo que sí, pero David volvió a preguntarle:
«¿Y a qué ciudad debo ir?»
Y el Señor le dijo:
«Ve a Hebrón.»
2
David se dio prisa y fue allá, y se llevó consigo a sus dos mujeres, Ajinoán la jezreelita, y Abigaíl, la viuda de Nabal, el de Carmel. a
3
También fueron con él los soldados que siempre lo habían acompañado, y junto con sus familias se quedaron a vivir en las ciudades de Hebrón.
4
Fue allí donde los jefes de Judá se reunieron para consagrar a David como rey sobre la tribu de Judá.
Cuando David se enteró de que los habitantes de Jabés de Galaad habían sepultado a Saúl, b
5
les envió el siguiente mensaje:
«Que el Señor los bendiga por haber tratado con misericordia a Saúl, su señor, dándole sepultura.
6
Que el Señor los trate con la misma misericordia y lealtad, y yo mismo me comprometo a tratarlos así por lo que han hecho.
7
Y ahora que ha muerto Saúl, su señor, esfuércense y cobren ánimo, pues los de la tribu de Judá han resuelto consagrarme como su rey.»