10
«Mi amado es de tez trigueña,
y entre la multitud sobresale.
11
Su cabeza es como el oro más fino;
su cabellera es rizada, y negra como un cuervo.
12
Sus ojos son como dos palomas
que reposan junto a los arroyos
y que se bañan en leche.
13
Sus mejillas parecen un jardín
en donde crecen especias aromáticas
y se cultivan las más fragantes flores;
sus labios son como los lirios,
y destilan el aroma de la mirra.
14
Sus manos son dos anillos de oro
engastados de jacintos;
su cuerpo es labrado marfil
recubierto de zafiros.
15
Sus piernas son dos columnas de mármol
asentadas sobre bases de oro fino;
imponente es él, como el monte Líbano,
y tiene el garbo de sus altos cedros.
16
Dulce es su paladar. ¡Todo él es codiciable!
Así es mi amado, doncellas de Jerusalén;
¡así es mi amigo!»
1
«Dinos tú, bella mujer,
¿a dónde se ha ido tu amado?
¿A dónde se apartó tu amado,
para que contigo vayamos a buscarlo?»